Cuando se trata de cuidar nuestra salud, muchas personas piensan primero en hospitales, doctores y medicamentos, pero olvidan un detalle clave: la protección financiera. Los Seguros de Gastos Médicos Mayores (SGMM) son una de las mejores herramientas para enfrentar emergencias médicas sin descuidar tu bolsillo.
Sin embargo, existen muchos mitos y malentendidos alrededor de ellos. Hoy vamos a aclarar los más comunes:
- “Es solo para gente mayor”
Falso. 🛑
Los imprevistos médicos pueden ocurrirle a cualquiera: desde un accidente en la calle hasta una cirugía inesperada. De hecho, contratar un seguro siendo joven suele ser más económico y te garantiza mejores beneficios a largo plazo.
- “Si estoy sano, no lo necesito”
La realidad es que un seguro no se contrata pensando en lo que pasa hoy, sino en lo que podría pasar mañana.
Un accidente automovilístico, una caída o una enfermedad pueden cambiar tu vida en segundos. Tener un seguro significa estar prevenido, incluso cuando te sientes en perfecto estado.
- “El seguro cubre todo”
No del todo. Cada póliza tiene exclusiones y condiciones específicas. Lo importante es leer el contrato y entender conceptos como deducible, coaseguro y suma asegurada. Un buen asesor puede ayudarte a elegir la opción que realmente se ajuste a tus necesidades.
- “Es muy caro”
Muchas veces no es tan costoso como se piensa. Hoy en día existen planes flexibles que se adaptan a distintos presupuestos. Además, si lo comparas con el gasto que implicaría una hospitalización de emergencia, un seguro termina siendo una inversión más que un gasto.
- “Ya tengo seguro en mi trabajo, no necesito otro”
El seguro que da la empresa es un gran beneficio, pero normalmente está limitado.
En caso de perder el empleo, pierdes también la cobertura. Un seguro personal garantiza que la protección sea tuya sin importar tu situación laboral.
Conclusión
Los Seguros de Gastos Médicos Mayores no son un lujo, son una red de seguridad que puede marcar la diferencia en los momentos más difíciles. Informarse, romper mitos y elegir el plan correcto es la mejor forma de proteger lo que más importa: tu salud y la de tu familia.

